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MIDA - NOTICIAS: Socios

Yvette Calderón está a cargo del futuro de Holsum

Sunday, August 26, 2018   (0 Comments)
Posted by: EL Nuevo Día Por Marian Díaz
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Sin hacer mucho ruido, Yvette Calderón, recién nombrada vicepresidenta de Mercadeo de Holsum de

Puerto Rico, se ha destacado por llevar a la compañía a nuevas fronteras.

Es la responsable del lanzamiento del producto Country Hearth 12 Grain Bites, de la creación del Teatro Bimbo, visitado por cientos de niños y adultos anualmente, y más recientemente de la negociación de la exportación de las galletas rellenas a los estados de Florida y Nueva York. Estas se mercadearán bajo el nombre Deliciosas para el mercado hispano.

La alta ejecutiva es esposa, madre de tres hijos y una eterna estudiante. Cuenta con estudios en Ingeniería Química, Contabilidad, Finanzas y Diseño, además cursó un año de Francés en la Sorbona en París. Es también la hija del presidente de Holsum de Puerto Rico y de la cadena de supermercados Pueblo, el empresario Ramón Calderón.

Aunque reconoce que algunos podrían pensar que su vida ha sido un cuento de hadas por ser “hija de papá”, admite que ha vivido experiencias muy duras y difíciles. Entre las más amargas están la muerte de su mamá, quien falleció en sus brazos, y la pérdida de una hija, a corta edad, que murió ahogada. 

En Holsum, ha dirigido los comités de Innovaciones, Relaciones con la Comunidad y Mercadeo. Está enfocada en que la empresa para la que trabaja elabore productos nutritivos y variados para alimentar a la familia.

Holsum lleva 60 años en Puerto Rico. Su pan comenzó a llegar a la isla desde Miami a principios de la década de 1950 y la acogida fue tal que, en 1958, Pueblo Internacional decidió establecer la primera panificadora para elaborarlo aquí.

Calderón conversó con El Nuevo Día sobre el crecimiento futuro de Holsum, cómo su familia se convirtió en dueña, los retos de la manufactura puertorriqueña y su visión a la hora de liderar, entre otros temas.

Hablemos de Holsum. Cuéntenos sobre la empresa y cómo su familia se convirtió en dueña.

—Holsum es el mayor comprador de harinas, le suplimos pan a los comedores escolares, a las cárceles, a casi todas las cadenas de “fast food”, al programa WIC, y a las cadenas de supermercados. Mi padre entró, en 1977, como vicepresidente de Finanzas y a los dos años lo nombraron presidente. En 1998, él compró la empresa. Al principio, Pueblo fue dueño de Holsum en Puerto Rico, ahora se invierten los papeles, cosas del destino. Esta es una empresa familiar, que tiene 6,000 clientes, 200 rutas, 800 empleados y 350 productos. Hacemos panes rebanados, panecillos, panes de “hot dogs”, de “hamburgers”, ponquesito, donitas, “coffee cakes”, y las Bimbo, que es la galleta número uno en volumen de ventas en Puerto Rico. Elaboramos también “minicakes” Bimbo y los panes Country Hearth. Holsum tiene varias plantas en Estados Unidos, y en Puerto Rico somos los dueños de la marca Holsum y Country Hearth.

Manejar una empresa del calibre de Holsum debe ser retador. En su caso, usted se reporta al presidente. ¿Es fácil tener como jefe al presidente de la empresa cuando se trata de su progenitor?

—Mi padre es un “role model” (modelo a seguir). He sido bendecida, es cariñoso, alcahuete y orgulloso de mis logros. Es un hombre con valores y es lo que trato de fomentar en mis hijos para que sean mejores seres humanos. Como jefe, es muy recto, sensible, humilde, sabio, y sobre todo, sabe escuchar. A mí me ha escuchado en muchas cosas. Él, antes de tomar una decisión, escucha y se rige por su lema: “Si Dios nos ha bendecido, es para bendecir a aquellos menos afortunados”. 

¿Cómo es su estilo gerencial y cómo compara con el de su padre?

—Como jefa, me gusta delegar y trato de retar a que den el máximo, a que me traigan soluciones a los problemas. Uno aquí está prestado y lo que queremos es que esta empresa siga en las mejores manos. Yo trabajo en equipo, es un nuevo estilo, una nueva generación. De nuestro jefe heredamos nuestro compromiso y la humildad, dos de sus atributos.

Con 60 años en Puerto Rico, ¿cree que el negocio tiene potencial para crecer o ya llegó a su madurez?

—Por supuesto que Holsum se mantendrá en crecimiento. Hemos identificado un sinnúmero de oportunidades, tanto para la marca, como para la empresa a corto y a largo plazo. 

Hemos sido pioneros en la elaboración de pan rebanado en la isla. Hemos sentado pautas en la industria por nuestra visión innovadora, excelencia, calidad, impacto económico y compromiso con nuestro pueblo. Como madre, me preocupa la alimentación de mis hijos y cómo puedo hacer para que coman sano y variado. Es una causa que llevo bien pegada a mi corazón y me motiva a seguir innovando.

Precisamente ha dirigido el Comité de Innovación en la compañía. ¿Qué cosas ha ayudado a crear en Holsum?

—Recientemente lanzamos las galletitas Ginger Peach Bites. Surgió de una costumbre mía de tomar té de jengibre. El Teatro Bimbo con un enfoque educativo es otra, queríamos que la familia Holsum en Estados Unidos me respetara por mis méritos y no por ser la hija de Calderón. Recibíamos miles de personas al año en la planta y vi la oportunidad de crear un lugar donde los niños vieran la innovación, el trabajo en equipo, el empresarismo. Ellos dan el recorrido por la planta y al final se les entrega una alcancía en formato de guagüita Holsum para fomentar el ahorro. Como mamá me gustaba llevar a mis hijos a Disney y Bimbo es como el Mickey Mouse de Puerto Rico, así que creamos el teatro Bimbo para que se sintieran orgullosos de tener una empresa puertorriqueña que se preocupa por su alimentación.

¿Cuáles diría son los retos principales que enfrentan los productos hechos en Puerto Rico?

—Además de los costos altos de energía y la importación de materia prima, los fenómenos atmosféricos, como vimos el año pasado con María, pueden representar uno de los mayores retos que vivimos los empresarios puertorriqueños. La clave para continuar operando está en que las empresas se adapten, sean más estratégicas, usen métricas para la toma de decisiones y contemplen la exportación como alternativa para atraer mayor capital a Puerto Rico. 

Hablando de exportación, ¿a dónde y cuánto exporta Holsum de Puerto Rico?

—Las exportaciones representan aproximadamente el 10% de las ventas totales de la compañía. A principios de los años 90, los primeros mercados de exportación fueron St. Thomas, Santa Cruz y St. John. Luego, San Martín, otras islas del Caribe, República Dominicana. A Estados Unidos se había intentado, pero fue ahora que se logró. Comenzamos con las galletas de nuestra marca Deliciosas.

¿Cree que finalmente podrán penetrar Estados Unidos y que este se convierta en un principal destino de exportación?

—Precisamente mi visión hacia el futuro es exportar a Estados Unidos. Ese plan lo llevo trabajando hace cuatro años. Ya salió el primer vagón hacia Nueva York con las galletas rellenas Deliciosas que van para varias cadenas de supermercados. Tal vez este mismo año llevaremos a Florida las rellenas y las de coco en barra. Para mí, este es el comienzo de la exportación en grande; quiero exportar más productos con Walmart y con otras cadenas. Hemos hecho estudios en Nueva York, Florida, Texas y California. Florida se supone fuera el primer mercado, pero Nueva York ha volado de una manera increíble.

¿Es decir, que la compañía buscará crecer fuera, pero a través de otras marcas, y no necesariamente con Holsum?

—Prefiero desarrollar una marca que pueda crecer y llevarla fuera. Vamos a ir creciendo la marca Deliciosas con los comercios hasta convertirla en una marca de lealtad. La marca madre será Happysweets, una línea de 

“snacks”, que ya estamos en el proceso de registrarla en Estados Unidos. Tenemos una visión de globalizarnos, traer ese dinero a Puerto Rico, seguir creciendo y crear más empleos. Por eso, hay nuevas marcas y productos que estamos desarrollando para otros mercados porque no todos los productos funcionan en todos los mercados.

¿Qué entiende hace falta para que más empresas familiares, sobre todo en la manufactura, se animen a hacer lo propio?

—Puerto Rico es un país de grandes recursos y oportunidades. La necesidad es precisamente identificar dónde se encuentran esas oportunidades. Tenemos que identificar personas que tengan cultura empresarial, visión, pasión, capacidad de ejecución; y sobre todo, que estén comprometidos al Puerto Rico de hoy y del futuro.