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MIDA - NOTICIAS: Gobierno

Tres décadas de incumplimiento ambiental

Wednesday, April 3, 2019   (0 Comments)
Posted by: GERARDO E. ALVARADO LEÓN
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La tasa de reciclaje apenas llega al 10%, pese a que una ley aprobada en 1992 obliga a que sea de 35% Expertos analizan el fracaso de esta industria en la isla y ofrecen soluciones para su repunte ante la crisis en los vertederos

El rezago de la industria de reciclaje en Puerto Rico no guarda relación con la crisis de basura que se vive –y que se agravó tras el paso de los huracanes Irma y María–, lo que representa una oportunidad perdida en términos ambientales y económicos.

El sombrío panorama incluye 27 años de incumplimiento con la Ley para la Reducción y el Reciclaje de Desperdicios Sólidos, que obliga a que la tasa de reciclaje en la isla sea de 35%.

Según la División de Mercado, Reciclaje y Educación del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), antes conocida como la Autoridad de Desperdicios Sólidos (ADS), la tasa de reciclaje apenas llega al 10%.

Antonio Ríos, director interino de la División, explicó que la tasa de reciclaje solo toma en cuenta los materiales que se recuperan a través de los programas municipales (residuos domésticos). Mientras, la tasa de desvío, que es de 14%, incluye otros desechos, como chatarra, escombros de construcción, neumáticos usados, aceites y electrodomésticos.

“Una de las cosas que ayudaría a lograr que esa meta de 35% se alcance sería desarrollar los mercados locales (de reciclaje), que faciliten el manejo de los materiales”, dijo Ríos, haciéndose eco de una propuesta que, gobierno tras gobierno –de ambos partidos mayoritarios–, se escucha, pero no se concreta.

La División proveyó a El Nuevo Día una lista de 107 empresas de reciclaje en Puerto Rico, que se dividen entre centros de acopio, exportadores, manufactureros, transportistas y procesadores, entre otros servicios. Sin embargo, Ríos admitió que “solo tenemos confirmada” una compañía que “cierra el ciclo de reciclaje” en la isla, es decir, que convierte los residuos en un producto nuevo. Se trata de Comercial La Pino, en San Sebastián, que recupera vidrio para hacer bloques.

“Ahora mismo, esa es la única en récord, pero nos mantenemos verificando constantemente para ver si hay compañías nuevas”, indicó Ríos, tras resaltar que la ínfima cifra subiría a cuatro si se contabilizan tres empresas que procesan material vegetativo (composteras).

¿SE RECICLA REALMENTE?

La escasez de mercados locales de reciclaje redunda en que Puerto Rico exporta el 90% de los materiales recuperados, indicó Maribelle Marrero, vicepresidenta de Asuntos Gubernamentales de Consolidated Waste Services (ConWaste). Esta es una de las tres compañías más grandes en la isla dedicadas al recogido, separación y exportación de residuos.

Debido a la alta exportación, miembros de la industria debaten si aquí realmente se recicla.

Ríos, por ejemplo, afirmó que la exportación “sí es reciclaje”, porque la isla produce la materia prima que otras jurisdicciones convierten en productos nuevos. “Esta realidad no es exclusiva de Puerto Rico, sino que se da en muchos otros países, que exportan sus residuos”, dijo.

Por su parte, Carlos Pacheco Irizarry, presidente del Comité de Residuos Orgánicos de la Alianza de Reciclaje de Puerto Rico, sostuvo que “en la isla no se hace reciclaje, sino desvío”.

“El reciclaje se termina haciendo en China, Estados Unidos y otros sitios, que es donde hacen los productos. Reciclar es transformar un residuo en un producto nuevo, y eso aquí no pasa”, expresó.

Según la División, Puerto Rico

“Si nos comparamos con otros estados y lo que reciclan, estamos más o menos a mitad de la lista”

ANTONIO RÍOS JEFE INTERINO, DIVISIÓN DE MERCADO, RECICLAJE Y EDUCACIÓN DEL DRNA

exporta mayormente papel, cartón, plástico, metales y textiles.

Los entrevistados coincidieron en que, desde el año pasado, cuando China restringió la importación de materiales reciclables, el panorama local se complicó aun más. China determinó que solo aceptará residuos limpios en un 99.5%, lo que para los exportadores implica más costos de producción.

Como consecuencia de la decisión del gigante asiático, los demás mercados internacionales se han saturado.

“Se ha reducido la cantidad de materiales que enviamos a China, pero mucho se ha desviado a Malasia, India, Suráfrica, Estados Unidos y Europa. Las compañías exportadoras se están moviendo de acuerdo a quién les pague mejor”, dijo Ríos.

NO SE MIDE

Otro factor que juega en contra del reciclaje es que no se mide. Ríos admitió que las tasas de reciclaje y desvío datan de 2013, y que son “las más recientes”.

“Tampoco hay una estadística local reciente sobre la generación de basura por persona al día”, añadió Marrero.

Los números de esta última variable corresponde a 2003. En aquel entonces, la ADS lideró un estudio de caracterización de residuos, que concluyó que los puertorriqueños generan 5.56 libras de basura al día. Así, Puerto Rico está por delante de jurisdicciones mucho más extensas y pobladas, como Florida (5.37), California (4.31) y Nueva York (4.1).

El mismo estudio encontró que los vertederos reciben gran cantidad de residuos potencialmente reciclables o compostables. La lista la encabeza el material vegetativo (22.1%) y le siguen los escombros de construcción (14.9%), desechos orgánicos (12.8%) y plástico (10.5%).

El DRNA ha informado que se apresta a realizar un nuevo estudio de caracterización de desperdicios y otro sobre su flujo hacia los vertederos. Ambos serían costeados con fondos federales relacionados con la recuperación post-María.

Marrero teorizó que, aunque la isla ha perdido población, la generación de basura habría aumentado, pues las personas “dependen más” del agua embotellada que hace 16 años y consumen

más plástico de un solo uso, como platos, vasos y cubiertos.

DIVERSOS MOTIVOS

A la pregunta de por qué el reciclaje no repunta en el país, Aniano Rivera, ex director ejecutivo de la ADS, respondió que los costos de operación y producción “siempre han sido un problema”.

“Es lo que me plantaban muchas personas interesadas en establecerse en la isla. Decían que el costo energético y de acopio, entre otros, eran muy elevados, y entonces Puerto Rico no puede competir con lo que ofrecen otras jurisdicciones más baratas”, dijo.

Agustín Carbó, también ex director ejecutivo de la ADS, añadió que “hace falta cambiar la mentalidad” para que el manejo y disposición de la basura deje de verse como una responsabilidad exclusiva del Estado y los municipios.

En opinión de Ramón Cruz, exvicepresidente de la Junta de Calidad Ambiental, el fracaso del reciclaje en Puerto Rico trasciende asuntos de costos y falta de educación o conciencia.

Indicó –en primer lugar– que hay un problema de volumen, pues no todos los municipios generan suficientes desechos como para que sus programas de reciclaje sean exitosos.

Eso va atado a que, bajo las leyes federales de comercio interestatal, la basura se considera un “bien comercial”. Por lo tanto, dijo, “es bien difícil” que el gobierno les diga a los ayuntamientos qué hacer con sus desperdicios.

“Si a eso le sumas que los municipios siempre van a decidirse por las opciones más fáciles y baratas, el reciclaje no está entre esas. Lo más fácil y barato son los vertederos, y mientras haya municipios con vertederos, seguirán sacándoles dinero y enterrando la basura”, planteó el experto en política pública ambiental.

Añadió que se necesitan incentivos para el desarrollo de mercados locales de reciclaje, y que los directores de programas y agencias ambientales “no respondan a la dinámica del chanchullo y las conexiones”.

Mientras, el representante Joel

Franqui Atiles, presidente de la Comisión de Agricultura, Recursos Naturales y Asuntos Ambientales, sostuvo que en el país se ha fallado en la fiscalización de la industria de reciclaje.

Mencionó, por ejemplo, que existe una ley que obliga a que todo comercio, con 10 o más empleados, tenga un programa de reciclaje, “pero no ocurre por falta de fiscalización”.

¿CUÁL ES LA SOLUCIÓN?

Para que el panorama mejore, el gobierno apuesta –principalmente– a la cumbre “Puerto Rico is Open for Green Business”, que se celebrará el 30 de abril, dijo Ríos. Se espera que asistan industrias globales de reciclaje y que se interesen en establecerse o identifiquen aquí materia prima para sus productos y se exporte.

El gobierno también confía en que los municipios aprovecharán los fondos federales post-María para llevar sus vertederos a cumplimiento ambiental. De los 29 vertederos que hay en la isla, solo 11 se rigen por las normas ambientales aplicables. Los 18 restantes operan en violación de dichos estatutos, y 11 tienen órdenes de cierre de la Agencia federal de Protección Ambiental.

“Una vez estos sistemas estén en cumplimiento, sus costos operacionales van a ser mayores. Eso va a redundar en un fortalecimiento de los programas de reciclaje, porque los vertederos no van a querer que esos materiales les lleguen”, indicó Ríos.

El lunes pasado, El Nuevo Día reseñó que los vertederos perdieron un año de vida útil luego de los huracanes Irma y María, y que les quedan, en conjunto, entre dos y cuatro años de existencia si se mantienen las condiciones actuales. Algunos vertederos están a la espera de que el DRNA les apruebe la construcción de nuevas celdas de depósito, lo que alargaría su permanencia.

Para Cruz, el reciclaje repuntaría con el establecimiento de consorcios o cooperativas municipales, mediante las cuales los ayuntamientos cedan la titularidad sobre la basura y se genere entonces suficiente volumen. Admitió que, para alcanzar esto, “se necesita voluntad política”.

“Otra propuesta es que, según vayan cerrando los vertederos, se unan regionalmente con municipios y establezcan plantas de composta o lugares de separación. Así se manejaría el recurso de forma integrada”, dijo, y afirmó que las restricciones impuestas por China “abren la puerta para las industrias locales, pero el gobierno no lo entiende”.

Entretanto, Marrero, quien es agrónoma y especialista en reciclaje, señaló que se necesitan “leyes que refuercen” la industria, por ejemplo, imponiendo cargos reembolsables a envases plásticos, de cristal o aluminio.

En esa línea, Franqui Atiles destacó que, en lo que va de cuatrienio, se han radicado 25 medidas que atienden el tema de reciclaje, incluyendo algunas para prohibir el uso de sorbetos plásticos y de envases de “foam”.

Los ex directores ejecutivos de la ADS abogaron por campañas educativas y de orientación, que aborden temas como la separación y limpieza de los materiales. Agregaron que las campañas también deben fomentar la reducción y el reúso de materiales, que son opciones preferidas al reciclaje.

Marrero dijo que se necesita uniformidad en los programas de reciclaje, particularmente en la rotulación y el color de los contenedores, y “exigir por ley” que los organizadores de eventos multitudinarios, incluyendo al gobierno, provean para la recuperación de materiales.

Ríos, por último, informó que “está en planes” lanzar una campaña para que la ciudadanía conozca cuál es su centro de depósito comunitario más cercano, o sea, lugares a los que pueden llevar materiales reciclables.

“Hay que crear el volumen necesario para hacer reciclaje y hay que tener voluntad política”

RAMÓN CRUZ

EXVICEPRESIDENTE DE LA JCA

“Si no hay una reformulación de cómo educar a la gente en el manejo de sus residuos, no vamos a pasar del 10% en reciclaje”

MARIBELLE MARRERO

AGRÓNOMA Y EJECUTIVA DE CONWASTE

“Puerto Rico tiene una gran oportunidad de hacer buen reciclaje de orgánicos y escombros de construcción”

CARLOS PACHECO IRIZARRY

ALIANZA DE RECICLAJE DE PUERTO RICO