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01
APR
2022

La inflación no afecta la industria de alimentos

A pesar del aumento en el precio de los productos debido al alza inflacionaria, los consumidores no disminuyen el gasto en la compra de alimentos, sino que prefieren sacrificar las salidas de entretenimiento como ir al cine o comer afuera, según Tatiana Irizarry, de la firma NielsenIQ.

Acorde con datos suministrados para el sector de alimentos en el seminario organizado por la Cámara de Mercadeo, Industria y Distribución de Alimentos (MIDA), las provisiones en la canasta básica o en las compras de los consumidores en Puerto Rico mejoró en 8% en comparación con los últimos seis años.

“Lo que es alimento parecería que todos los ‘consumers profile’ (perfiles del consumidor) que estamos identificando no piensan cortar necesariamente gastos por ese lado. Así que, eso es buenas noticias para la industria de alimentos”, expuso Irizarry.

Hasta febrero de este año se reflejó un incremento en las compras de los consumidores, con bolsillos de crecimiento principalmente en productos lácteos, provisiones refrigeradas y meriendas.

“Vamos a ver una canasta que sigue mucho más positiva que lo que pudiera haber al solo mirar año contra año. Un 2021 versus, en promedio, los últimos seis años, estamos hablando de más 8% de emprendimiento en la canasta”, afirmó.

Indicó que al comparar el pasado año 2021 con el inicio de la pandemia ha habido una baja en las provisiones, lo que Irizarry adjudicó a que el 2020 fue un año atípico. La cuarentena provocó que las familias aumentaran la compra de productos, dado a que estaban todo el tiempo en sus hogares, explicó.

Luego de que las personas se adaptaron a la pandemia y a la nueva normalidad laboral, la cantidad de artículos en la compra comenzó a bajar considerablemente en comparación con el tope del periodo de ‘lockdown’, pero continúa habiendo un desarrollo sostenido, abundó.

Irizarry subrayó que los consumidores podrían encontrar escasez en categorías de productos dependiendo de su proveniencia, el suplido de la demanda por las fábricas, la disponibilidad de mercancía que sustituya el artículo en lo que se suple y el alza acelerada de la demanda ante la baja en la oferta.

“Definitivamente la susceptibilidad de la cadena de distribución y los cuellos de botella que hay —porque básicamente tenemos que esperar a que llegue todo el producto importado o que pase por puertos— ... todo ese atraso, hace que la cadena de distribución sufra”, señaló Irizarry.

Además del impacto de la pandemia de covid-19 —que provocó cambios en cómo los consumidores viven, se alimentan y compran—, agregó que factores como la inflación y el alza en el precio del combustible añadieron una presión adicional a la cadena de distribución y, a su vez, al bolsillo del cliente.

“A corto plazo el consumidor entra en una especie de ‘shock’. Entra a un ambiente en donde se da cuenta muy fácilmente de que lo que lo que compraba a dos por $5, ahora el especial es $3.19 (por uno) y lo estoy viendo mucho en el punto de venta”, puntualizó Irizarry.

Agregó que a mediano plazo habrá una polarización de clientes, entre quiénes mejoraron en su situación económica y quiénes empeoraron.

Para Irizarry, la inflación controlada podría ser beneficiosa para fomentar la actividad económica y forzar el aumento de salario, siempre y cuando no haya diferencia significativa en el ingreso de los consumidores, como es el caso de Puerto Rico.